En mi opinión, la Mac Para Verve también es muy adecuada como primera vela de clase C para aquellos que han subido desde la clase B alta, dominan su parapente y están dispuestos a familiarizarse con la técnica de pilotaje con dos bandas. Debido a su gran potencial de ascenso y máximo rendimiento en combinación con una buena velocidad perfectamente utilizable en vuelo acelerado, los más ambiciosos cazadores de triángulos y distancias y cualquier piloto que vuele por puro placer - ya sea en montaña o llano - deberían probar la Verve y formarse su propia opinión. En resumen, volar la Verve simplemente es muy divertido.


El importador alemán de Mac Para, tuvo la amabilidad de poner a mi disposición la Verve en varias tallas.

© Marco Grüßung, Pilot: Thomas Grüner

Volé la Verve en la talla 25 (L) con el arnés Woody Valley GTO light 2 en un rango de peso de 102 kg a 107 kg y la Verve 27 (XL) con el arnés Woody Valley X-Alps GTO en un rango de peso de 107 kg a 116 kg. Las pruebas se llevaron a cabo en cuatro lugares diferentes de las tierras bajas, con 17 despegues y casi 15 horas de vuelo, con vientos cambiantes que llegaron a ser hasta muy fuertes (más de 30 km/h), en condiciones incluso límite y con temperaturas de entre -5°C y +14°C. La razón de probar las dos tallas del parapente es que estoy exactamente entre ambas en el rango de pesos especificado por el fabricante.

Según Mac Para, la Verve (ala de 2 bandas) tiene 67 cajones con un alargamiento de 6,6, utiliza la tecnología de un perfil totalmente reforzado con finas varillas de Nitinol, emplea los tejidos ligeros de Porcher Sport, tiene winglets y unas bandas que se dividen en dos niveles (A y B). La banda A se divide dos veces, una A (para las dos líneas centrales) y otra A1 (con el cordino A exterior). La banda B se divide en tres líneas, la exterior (línea B3) está resaltada en amarillo y en la banda B se integra un asa (asa B) para el control la banda B. Las varillas de Nitinol se emplean tanto en el extradós como en el intradós, la Verve está literalmente correctamente "cableada". En general, la Verve tiene un diseño bien pensado, con una fabricación de alta calidad combinada con un peso ligero. Encontrarás información técnica y detallada sobre la construcción y sus materiales en la página web del fabricante.

El comportamiento del despegue de la Verve es fácil, sin complicaciones y no requiere trucos especiales. Con vientos superiores a 20 km/h, la vela pre-inflada debe mantenerse en el suelo controlando activamente con las bandas B, para evitar que se levante sola. Levantando la vela con viento se puede controlar y dirigir fácilmente reteniendo las bandas B sin hacer mucha fuerza. Si hay mucho viento, debes evitar pararla con los frenos inmediatamente después de que llegue a la zona de máxima tracción y utilizar en su lugar las bandas B para no salir disparado hacia arriba.

Las molestas tendencias de sacarte o adelantar en la salida con viento fuerte o condiciones turbulentas pueden evitarse muy bien con el método de despegue bien descrito en el manual, utilizando las líneas B exteriores de color amarillo. Una descripción más detallada de este método de despegue está en el Manual y sería deseable que la empleen los pilotos que suben de categoría, ya que les facilita considerablemente el despegue, especialmente en despegues pequeños y empinados, en condiciones difíciles. Se levanta desde el principio con las orejas B puestas, lo que requiere menos fuerza en toda la secuencia de despegue y permite un buen control de la vela a través del manejo de las líneas A interiores y las líneas B exteriores, tomando solo una línea de cada lado tanto en la A como en la B, la interior de la A y la mas exterior de la B para retener desde atrás.

El control de la Verve realmente es muy bueno comparado con otras dos bandas C punteras. Las fuerzas requerida para los frenos (es una sensación subjetiva) son difíciles de describir porque van de ligeras a moderadas. Si quieres girar más cerrado, al cerrar el giro o durante un cambio rápido de alabeo, la presión del freno aumenta sin que sea desagradable. El piloto siempre está bien informado, por ejemplo, si se ha excedido con el mando, antes de que puedan producir sorpresas desagradables. Cuando se alcanza el ángulo de inclinación deseado durante el pilotaje más deportivo, el esfuerzo requerido se mantiene gratamente bajo, lo que resulta muy positivo durante los vuelos largos. Cargada hasta el límite superior de la horquilla de pesos, las fuerzas de los mandos aumentan ligeramente. Para mí, volar con media vuelta en el freno fue muy eficaz y agradable. Toda la información esencial sobre la masa de aire se comunica bien y la vela responde directamente a las acciones de control para una o dos bandas. La información sobre ascensos o la turbulencia se comunica bien a través de las bandas, pero también notablemente a través de los controles B. Encontré que la presión de control, incluyendo el control de las B, desde condiciones débiles a deportivas casi al límite, es agradable en todo momento. Puedes reconocer muy bien las ascendencias débiles y en turbulencias no te inunda con información inútil o estresante.
A pesar del alargamiento relativamente alto, los giros rápidos o los cambios de dirección necesarios son muy directos para su clase. Comparado con otros modelos de esta categoría, el mando y la eficiencia en los giros es notablemente mejor, sin tener que cambiar la geometría del suspentaje. La Verve es más bien una vela que gira bastante plano, sin tendencia a retrasarse o morder. Con un pilotaje adecuadamente deportivo, los giros cerrados no son un problema incluso con ascendencias débiles, aunque el ala exterior ocasionalmente necesita un poco de apoyo.

Cuando en el aire se pone realmente duro (en la cizalladura de vientos de capas bajas y de altura, en combinación con térmicas), la Verve trabaja y muestra que las orejas pierden presión, pero sin tendencias negativas del ala. Toda la información importante se comunica sin que el piloto reciba una sobrecarga de información. En el aire, sabes lo que pasa, ni más ni menos. La Verve tiene una agilidad agradable con movimientos suaves, sin que el ala tienda a reaccionar de forma dinámica ni agresiva. En condiciones turbulentas, otras velas de esta clase requieren un control mucho más activo por parte del piloto y tener mucha más experiencia que para manejar bien la Verve.

No tuve ningún problema para seguir el ritmo de los mejores trepadores de diferentes clases y de otras velas de dos bandas de las clases C y D en diferentes rangos de peso. La Verve no tiene por qué rehuir la comparación con ninguna de ellas yendo en el rango óptimo de pesos. Durante un vuelo de comparación en condiciones muy flojas con velas que suben bien (p.e. Rush 5 y Zeno 2) cargadas en el rango de pesos más bajo, mis amigos intercambiaron sus parapentes para esta prueba), fui capaz de mantener el ritmo con la Verve 27 (XL) cargada hasta 111 kg sin ningún problema. Para sentir una subida más lenta yendo al peso máximo, la Verve necesita entonces más concentración del piloto. En mi opinión actual, es mejor ceñirse al rango de peso óptimo recomendado por el fabricante en condiciones normales y sólo ir al límite superior del rango de peso permitido (con lastre) en buenas condiciones meteo (fuertes). En los rangos de peso que he volado, no he notado ninguna tendencia negativa de cabeceo de la vela en condiciones turbulentas.

La velocidad de trim es la típica para su clase. El rango de velocidades bajas de la Verve (desde la tasa de caída más baja hasta la velocidad de trimado a frenos libres) es fácil y preciso volarla en los rangos de peso que he probado. Las fuerzas requeridas para el acelerador son agradablemente bajas. Cargado hasta el límite superior de peso, planea contra el viento mostrando una buena curva polar y pude alcanzar una velocidad máxima de aprox. 58 km/h cuando se acelera a fondo (polea sobre polea). En vuelo acelerado, la Verve tiene una notable estabilidad en vuelo recto con un eficiente control con las B, sin que la vela se vuelva demasiado "dura" de pilotar. Las fuerzas de tracción del mando B son agradables y moderadas en todos los rangos de velocidad. Puedes sentir lo que pasa en el aire con un ligero tirón sin ejercer ninguna fuerza sobre las bandas B. Al comparar los vuelos de planeo con otros modelos de dos bandas punteros y bien conocidos de la Clase C, la Verve pudo seguir el ritmo sin problemas.

Las orejas grandes para esta dos bandas son fáciles, debido al diseño, apenas con un poco más de esfuerzo que para una de tres bandas y la campana responde bien al cambio de peso para el pilotaje con las orejas puestas. Las tasas de caída (totalmente acelerado) fueron superiores a 5 m/s. Una ventaja en seguridad cuando las cosas se ponen difíciles. Las orejas necesitan algo de bombeo al abrirse. En mi opinión, el descenso con orejas usando las B3 es algo más complicado y "sólo" alcanza tasas de caída moderadas, también es fácil de controlar mediante el desplazamiento del peso.

Mi conclusión:

En resumen, volar con la Verve es sencillamente muy divertido.

Los puntos fuertes de la Verve son su agradable manejo, un buen ascenso y planeo eficiente a través de masas de aire en movimiento a todas las velocidades, con una notable capacidad para convertir el movimiento del aire en altura. La Verve tiene una buena estabilidad del ala sin estar amortiguada en exceso, las sensaciones que transmite son buenas. Volar en condiciones exigentes es muy cómodo, y rara vez se hace necesaria la intervención enérgica del piloto.

Va a ser emocionante, porque desde mi opinión la Verve establece un nuevo punto de referencia en la Clase C, en términos de pilotaje, confort y prestaciones. El piloto sea competidor o “cazador” de vuelos de distancia, podrá concentrarse más en sus tareas propias del vuelo de cross y lograr así unos éxitos destacables. El piloto avanzado recreacional podrá pasar más tiempo en el aire y explorar aún mejor los paisajes gracias a su relajado rendimiento.

En mi opinión, la Verve es también muy adecuada como primera ala de clase EN-C para aquellos pilotos que quieren subir desde la clase B alta, dominan su parapente y están dispuestos a familiarizarse con la técnica de pilotaje dos bandas. Debido a su buen potencial para subir y rendimiento, en combinación con una buena velocidad utilizable en vuelo rápido, los pilotos de cross ambiciosos y los que vuelan por puro placer - ya sea en las montañas o en llano - definitivamente deberían probar la Verve y formarse así su propia opinión.


Allzeit beste Flüge,
Thomas Grüner